Escritos baldíos en busca de una redención estéril.

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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2005.

The end has no end

doomsoul.jpgNo tengo absolutamente nada que hacer salvo currar y tener pesadillas de vez en cuando, así que una vez a la semana, si cumplo los plazos iré posteando un relato que tengo en mente hace años pero no tenía ni el estado anímico adecuado ni el tiempo, ni el tedio como para darle a la tecla.
Supongo que para el viernes o sábado a media tarde, si es que no huyo a toda leche de este coñazo de ciudad. ya estará colgado el primer capítulo. El título de la obrita: Los Muelles de Caronte.
18/04/2005 15:45 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Cambio de formato

donlimpio.jpgPues eso, que he cambiado el formato para hacer los textos que voy a poner a partir de ahora relativamente más legibles. Y mañana es fiesta aquí, así que al final no me quedo; con lo cual no iré a la oficina, que es donde tengo los borradores para pulirlos con el Wordperfect y también donde tengo el Omnipage (un programa brutal para escanear que reconoce y digitaliza textos; el sueño de cualquier estudiante que vive de los apuntes y fotocopias del prójimo).
Así pues será el domingo por la noche-madrugada cuando haya vuelto y tenga la versión definitiva del primer capítulo. De todos modos tampoco es que tenga mucha prisa ya que el blog este no lo lee ni la madre que lo parió.

En otros ámbitos la vida sigue igual, como en la canción de Julio Iglesias. Estoy bastante orgulloso de apañármelas totalmente solo en esta ciudad (mi compañero de piso apenas aparece por aquí) y de mi trabajo. Lo malo es que esta independencia ha venido de la mano con una soledad tremebunda que ya no lleno ni yendo a Zaragoza. La sensación de pérdida de ciertas personas y ciertas circunstancias es muy dura, pero peor es el peso de la conciencia; el peso de los errores del pasado. El peso de una culpa que con total certeza voy a tener en mente mientras viva.

En fin...
22/04/2005 14:40 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

LOS MUELLES DE CARONTE; Prólogo: Caronte - La desfloración del demiurgo

"¿Dónde estoy?". Tiene que sonarte. Es una frase que has oído en cientos de películas y leído en multitud de libros; incluso es posible que tú mismo hayas interrogado al vacío con esa pregunta alguna vez. ¿Y cuáles son las circunstancias que envuelven tan familiar cuestión? La desorientación. Así de sencillo; un tipo pierde el conocimiento al darse un golpe en la cabeza y al recobrar el sentido lo primero que pregunta instintívamente es dónde está; y eso implica enfrentarse a una localización, un punto concreto en el tiempo y muy especialmente un entorno que podrían ser hostiles. Incluso los animales al despertar tras ser sedados miran nerviosos a su alrededor y corren a refugiarse en el primer lugar que les resulta medianamente familiar, y una vez que están allí se giran y observan con severidad, entornando los ojos. Han pasado por una situación en absoluto agradable y estudiarán el punto en el que salieron del letargo para que, sea lo que sea lo que haya pasado, no se vuelva a repetir. Quizás los hombres, con el tiempo, acaben riéndose de esa pérdida de la orientación y la conviertan en una anécdota para contar a los amigos; ya sabes: "No sabía dónde estaba, incluso creí que la había palmado, tronco; sí, sí, como lo oyes; allí sangrando como un cerdo entre los hierros retorcidos de mi 200 caballos. Hasta oía a los angelitos tocando el arpa. Graciosísimo, chaval. Pasé las de Caín.", pero las alimañas no le ven nada de gracioso. Y aunque el sentido del humor no sea algo que abunde en los animales está demostrado que lo de salir corriendo hasta un lugar seguro y observar agazapados en la distancia es algo que suelen hacer... no sé, justo antes de un terremoto, o cuando un depredador al que le ha abandonado el desodorante anda cerca, o cuando ven que la luna está alta pero se ha hecho de día en el bosque y los árboles emiten destellos cobrizos que pintan el aire de negro. Es una opinión muy personal, por supuesto; pero creo que si su reacción es similar es porque intuyen, o saben mejor dicho, que si el ser tragado por la tierra no es nada divertido, estar envuelto en llamas menos aún, y hecho pulpa en el vientre de un tigre más de lo mismo... lo que hay al otro lado cuando te abandona la consciencia es cualquier cosa menos gracioso. Sí. Yo creo que saben que dónde están es lo más importante; que estar aquí es bueno y estar en el otro lado no. Desde luego los hombres son más inteligentes, pero también se preguntan "¿dónde estoy?". Esa pregunta es siempre la primera. Luego, si se tercia, aparecen los no menos clásicos "quién soy, qué ha pasado, cuánto tiempo he estado así", etcétera. Pero la primera pregunta siempre es la misma. La gente que viene aquí sin embargo no se hace esa pregunta y no por ello está menos desorientada. Pero esa desorientación es diferente, ¿verdad, compadre? ¡Vamos, no bajes la mirada! No te creas tan especial. Tú eres uno de tantos que han pasado por aquí. Por eso nunca preguntamos el nombre de nuestros clientes; tampoco nos importa. Aquí no hay nombres ni caras, no hay raza ni credo, no hay... perdona, voy a encenderme un cigarro.

Como decía, no hay edad ni sexo. Aquí cada cual es una historia y cada historia una anécdota. Así de simple y así de complejo a la vez. Cada historia es única en sí misma y paradójicamente tiene un tinte universal: esa curiosa desorientación. Porque, como tú mismo podrás afirmar, aquí lo primero que se sabe es precisamente dónde estás, el cuándo y el cómo, incluso el porqué aunque no lo entiendas, y lo más importante: no hay marcha atrás, jamás recuperarás aquello que hayas perdido. Es precisamente esa percepción de pérdida inexorable lo que os entristece; debes estar muy seguro de dar el paso que has tomado. Nadie puede llegar ni a Los Muelles si antes no ha dejado todo atrás, hasta la esperanza, que es lo último que se pierde, como se suele decir popularmente. Mejor dicho, sobre todo la esperanza; y aunque no forme parte de mí trabajo sí suelo encargarme de dar un empujoncito a la clientela en ese aspecto. Del resto se encargan los tipos que te trajeron, los matones del jefe, esos dos hijos de la gran puta vestidos de Armani que lucen esa sonrisa de tiburón. Tienes suerte, no volverás a verlos; pero divago... Lo que no sabes, decía, son otras cosas; como por ejemplo qué lugar decidirán los mandamases de la residencia que es adecuado para tí, si encontrarás algún conocido o si podrás aliviar el peso de tu sufrimiento. Pero eso lo descubrirás cuando lleguemos; me temo que yo no puedo satisfacer tus dudas. Eso sí, y no comentes ahí dentro lo que te voy a decir, ¿de acuerdo?
Nunca he estado en la residencia; pero entre que ha habido alguna que otra fuga y por lo que he oído de las altas esferas de dentro... lo mismo puede resultar un campo de flores que un campo de concentración dependiendo del cliente; trato personalizado y todo eso. Los pocos que han salido han acabado volviendo, su estancia dentro les transforma y tienen una visión de la realidad que hace que el mundo de ahí fuera o se les quede muy grande o muy pequeño; muchos grandes pensadores y religiosos han llegado hasta aquí y han hallado "la verdad"; se dice que tiene una luz tan brillante que acaba cegando a quien creía estar más cerca de ella y al ver que todo su pensamiento iba desencaminado lloran y se retuercen como si hubieran sido desvirgados por una manada de rinocerontes por turnos. Si eres uno de esos, ya sabes lo que puede tocarte, pero... ¡nah! No creo; tienes pinta de capullo, perdona que te diga; de buenazo y tal, me refiero. Así que quizá te toque un buen sitio dentro de la residencia; aunque nunca se sabe. Ahí dentro lo saben todo de ti, y si por muy pardillo que hayas sido en tu vida tienes un punto negro en tu currículum... lo sacarán a la luz y podrán joderte bien jodido. Y si pueden joderte, no dudes de que será lo primero que hagan.
Aún con todo el misterio y el acojone lo que sí puedo garantizarte es que va a ser toda una aventura, que jamás saldrás de ahí y que lo que casi todos buscáis, el olvido, se puede obtener dentro. Ese es el trato y se cumple, puedo jurártelo; no hay firmas compulsadas ni letra pequeña, factura ni recibo, ni tan siquiera un apretón de manos. Desde el momento en que llegáis aquí ya no hay marcha atrás. Y nadie viene engañado aún sin saber lo que te pueda esperar dentro; que lo llamemos "residencia" no quiere decir que lo sea. Y aunque la estancia sea gratuíta tienes que tener claro lo que este lugar no es: No es ninguna secta, campo de exterminio, balneario, cárcel, Disneylandia, plantación sudista, macrodiscoteca, manicomio ni un puto centro de beneficencia. Sobre todo no es esto último; tú mismo habrás visto en Los Muelles a un buen montón de harapientos apalancados en la barra tapándose la cara con las manos. No se pueden permitir costearse mi comisión en este negocio. ¡Je, je! En realidad soy el único que cobra en metálico en todo este entramado subterráneo; con ligeras excepciones claro. ¡No me mires con esa cara! Ya sabes a lo que me refiero; uno puede hacer la vista gorda y olvidarse de picar el billete en este peculiar viaje al País de Nunca Jamás si se tiene un largo par de piernas bien torneadas delante, ¿no crees? Aunque bueno, tú has tenido que pagar tu cuota, quizás no sea justo pero es lo que hay. Ya sé que no soy precisamente un humanista, pero tampoco soy de piedra. ¿Y qué saca el gran jefazo, te preguntas? Lo bueno que tiene ser el dueño de todo lo que vas a ver cuando lleguemos a la residencia es que el dinero es lo de menos. Ya lo decía Orwell: "a los poderosos se la suda el dinero, pero el poder en sí se la pone dura". Bueno... no decía eso exactamente, pero tú ya me entiendes. Considérate una pieza de su tablero de ajedrez porque así será, aunque no notes su influencia ni le veas jamás ni él mismo sepa nunca de tu existencia. Para él sois todos una diversión y delega la maquinaria de ese entretenimiento en sus gerentes.
Suena mal, ¿eh? Yo soy bastante cabrito, pero el jefe es un cabronazo sin escrúpulos; y perdona que me ponga serio. Y de paso me enciendo otro pitillo.

Él... bueno, es una historia larga y triste, pero el viaje también y supongo que no tienes nada mejor que hacer, así que acomódate como puedas. Quizá hasta te entretenga aunque pueda parecer arquetípica. Te resultará familiar: entre otras cosas hay una mujer, tristeza, y un final... bueno, digamos que tiene un final. Pero antes de llegar al meollo de la trama deberías saber cómo son las cosas por aquí y en qué entorno me muevo para que tengas una visión más completa de lo que sucedió; y para eso no hay nada mejor que empezar por el principio. Y en este principio hay un héroe. Como lo oyes, tío; un puto héroe de mierda.

Hoy comemos con Isabel

Dibujo.JPGAntidiso Productions presents...
A Hell-Basten Inc. release
Starring: Basten as himself
and
Hellblaz as The lady in red

http://blogia.com/falsedaz/ dice:
me voy a mear en tu tumba en cuanto te mueras

that's the way (photoshopeando, sigh) dice:
ouch

http://blogia.com/falsedaz/ dice:
porque tú lo vales, como loreal

that's the way (photoshopeando, sigh) dice:
si suena siniestro total seré feliz

http://blogia.com/falsedaz/ dice:
pues te vas a joder
rolling de navalcarnero o nada

that's the way (photoshopeando, sigh) dice:
cagüen
si que está mal el mercado

http://blogia.com/falsedaz/ dice:
fatal

that's the way (photoshopeando, sigh) dice:
no te dediques a las funerarias

http://blogia.com/falsedaz/ dice:
eso da mucha pasta

that's the way (photoshopeando, sigh) dice:
ya ves
trabajo para toda una vida
y empresario de uno mismo

http://blogia.com/falsedaz/ dice:
y puedes llevar esos sombreros de copa tan chulos
y un buitre en el hombro

that's the way (photoshopeando, sigh) dice:
y nadie se queja!

http://blogia.com/falsedaz/ dice:
que se quejen

that's the way (photoshopeando, sigh) dice:
y pagas en efectivo o no hay caja! xd

http://blogia.com/falsedaz/ dice:
y si las clientas están buenas y medianamente frescas son follables!
me has convencido

that's the way (photoshopeando, sigh) dice:
jaja
ya te veo
acuerdate de mi cuando abras el negocio
y necesites un logo
tarjetas y esas cosas

http://blogia.com/falsedaz/ dice:
acordarme de tí?
si digo que de tus muertos quedará como un buen chiste para ser sepulturero?
un logo...
una caja de condones con el slogan "usted las trae muertas y nosotros les damos vida ; )"

that's the way (photoshopeando, sigh) dice:
xD
XDDD
simplemente, brutal

http://blogia.com/falsedaz/ dice:
deberíamos guardar estos logs en la Hellblaz-Basten Inc. Library

that's the way (photoshopeando, sigh) dice:
juas
no te digo que no
pero como no los guardes tu...

http://blogia.com/falsedaz/ dice:
venga, va
habrá que hacer ese esfuerzo

that's the way (photoshopeando, sigh) dice:
el otro dia me di cuenta que el programa que en teoria los guardaba, no lo hace

http://blogia.com/falsedaz/ dice:
yo es que siempre lo pongo a de que no
y si le das a de que no.... no guarda
que cosas

that's the way (photoshopeando, sigh) dice:
por cierto
ahora que os ha dado a todos por abrir vuestro weblog
yo me he abierto mi portafolio
http://www.alterdisseny.com/index.html
pa chulo, yo

http://blogia.com/falsedaz/ dice:
como que ahora?
el mio ya tiene un añito
hasta le han salido los dientes

that's the way (photoshopeando, sigh) dice:
cierto, cierto, que vaya con cuidado con los puñetazos

http://blogia.com/falsedaz/ dice:
ya me encargo de fostiarlo yo
pero esa pagina es provisional o la vas a tener fija?
lo digo pa enlazarla

that's the way (photoshopeando, sigh) dice:
uhm
fija

http://blogia.com/falsedaz/ dice:
coño
no te veo muy seguro xD

that's the way (photoshopeando, sigh) dice:
xd

En próximos fascículos, capítulo uno de Los Muelles de caronte, historias de terror y ulteriores zarandajas.

I. Heracles - Echando un pulso al trueno

¡Menudo héroe de la patata! ¿Sabes que casi me quedo en el paro por su culpa? Héroe... ¡bah! ¡Qué coño sabrá la prensa lo que es un héroe! Por la cara que pones veo que sabes a quién me refiero. Ese mamón musculoso, el niño bonito del alcalde y ciudadano modélico que salió en la portada del Sports Ilustrated pasó por aquí y armó un Belén curioso, ¿no lo sabías? Seguramente sí. Aunque el asunto haya sido vetado en los medios es un secreto a voces, como casi todas las cosas que tienen que ver con este lugar, con el jefe, y con su familia, que a fin de cuentas es la que controla el cotarro en esta maldita ciudad desde sus inmensos despachos en los rascacielos de la zona rica. Reconozco que de todas sus hazañas colarse en la fortaleza que es la residencia es la mayor de todas; aunque como el resto de sus supuestas proezas no tiene nada de heróico, o sea, de altruista.

Como te comentaba antes el jefazo es tremendamente poderoso, lo cual no quiere decir que sea el único pez en esta pecera ni quizá el más gordo; pero si estuviéramos en Sicilia en los años 30 él sería sin duda el Padrino. Y como todo buen jefe mafioso tiene excelentes contactos y una cuenta en Suiza que se nutre de asuntos poco legales. No quiero ponerme a hablar demasiado del gran jefe por el momento, para que no pierdas el hilo; pero es preciso que sepas cómo se las gasta su familia.
Él es el tercero de varios hermanos, todos hijos de un anciano y poderoso magnate. El viejo cerdo se aferraba al poder como un ave de presa al cuello de una liebre, y aunque se encontrase tan bien de salud que parecía que por él nunca pasara el tiempo no tenía ni la más mínima intención de que mi jefe y sus hermanos llegasen a heredar algún día. Tenía tanto miedo a perder todo su imperio que, en fin... digamos que pensó que podía haber algo mejor que ser enterrado con todo su dinero: Enterrarlos a ellos en una tumba bajo una lápida sin nombre. Mano dura, como un buen patriarca a la antigua. E hizo bien porque de tal palo tal astilla, ya sabes como es eso; los hijos salieron tan sedientos de poder y tan cabrones como el padre. Así que en cuanto vió que los tiernos querubines podrían ser un peligro para su reinado los engulló en su imperio financiero, cada uno a un sector y un trabajo que no les permitieran alcanzar el estatus ni el poder suficiente para derrocarle. Y estuvo a punto de salirle bien la jugada si su mujer no le hubiera traicionado, si es que se puede llamar traición velar por el bien de tus hijos, claro. El más joven de ellos es el que más alto apuntaba de todos y se le había destinado a un curro de mierda, de estos de andamio y maquinaria pesada en el que se te puede caer una grúa en la chepa. Sin embargo el viejo no tuvo esa suerte ya que su señora mandó en secreto al benjamín al extranjero aprovechando un despistado exceso de confianza de su marido, y a estudiar derecho nada menos. Puedes imaginarte cómo acabó el resto; el pequeño cerdo volvió licenciado y con corbata, sacó a sus hermanos de los grises puestos que ocupaban en la telaraña empresarial de su padre y se unieron para declararle inútil. ¡Y vaya si lo consiguieron!Le cortaron los huevos bien cortados al muy puto. Aunque para quedar bien con la opinión pública en vez de lanzarlo al arroyo le pusieron al cargo del gobierno de unas islas privadas en el trópico o por ahí, algo parecido a esta residencia pero en plan lujoso, con tías macizas y Cordon Bleau gran reserva; de uso y abuso exclusivo de la familia y sus más voraces defensores y lameculos. Ni que decir tiene que un lugar tan sospechosamente opulento se rige bajo la supervisión de mi jefe. ¿Puedes creer que el cabrón de viejo sigue vivo? Pues lo creas o no así es. En cuanto a los hijos, se repartieron el botín con menos complicaciones de las que se podría pensar. El flamante abogado se quedó como máximo accionista; y además tú le conoces, es nuestro omnipotente alcalde. No te preocupes, en la residencia no tendrás que sufrirle. Los otros dos más beneficiados fueron el mayor de todos los hermanos, que se quedó con el sector naviero y mi jefe, que se quedó con lo mejor y más divertido de todo: los bajos fondos.
Un momento. A ver si puedo encenderme el cigarro, que con la humedad que flota siempre sobre este dichoso río hasta las cerillas de fósforo de toda la vida se quedan inservibles.

Bien. ¿Qué coño tiene que ver la familia del jefe con el héroe aparte de ser parientes aun por línea ilegítima, no? Fácil. Al ser una familia tan numerosa que nadie sabe cuántos son entre hermanos, primos, nueras y demás hay muchos cotilleos de portería, muchas envidias y rencores. Y sobre todo muchísima mala leche. En serio, tío; no paran de putearse constantemente. Si yo te contara las bragas, y hasta calzoncillos, que ha roto el propio alcalde en plena cara de su mujer alucinarías. No, esos calzoncillos no pertenecen al puñetero héroe; también hay incesto en cantidades industriales en la historia de esta familia, pero no me imagino las barbas blancas del alcalde restregándose por los cuadriceps de su propio hijo, aunque este sea bastardo. Lo gracioso de las putadas que se hacen es que a veces surgen como simples apuestas en plan “la mía es más larga”, como es el caso que nos ocupa. Aunque la mayoría de ellas encierran la intención oculta de poner en su sitio al rival para que no tenga pretensiones de romper el equilibrio de poder.
El hijo predilecto del alcalde y por extensión de toda la ciudad no podía romper ese equilibrio siendo como era el cachondeo de la familia, porque cumple de pleno el cliché de los cachas hipertrofiados. En efecto, amigo; es tonto hasta decir basta. Y es por esa estupidez crónica por la cual no había manera de que encajase como alto cargo dentro del sistema ni por enchufe, de modo que el alcalde se mosqueó ante tanto cachondeo, sobre todo con mi jefe, que aunque jamás se le vea sonreír te garantizo que por dentro no para de partirse el culo de todo lo divino y lo humano. Ya has oído al alcalde en la tele cuando se enfada, suena como si se abrieran los cielos y rugiera un siroco apocalíptico. No viene mal dar una pequeña lección de vez en cuando; y por si las dos lecciones en una del alcalde son electrizantes, tres pueden dejarte hecho mierda; verás...

Era un día frío y sin viento, como todos los días por estos lares ¿O era de noche? Es igual. Desde el mismo punto en que cruzas la barrera de seguridad y coges el desvío a Los Muelles desaparece la luz del sol entre la bruma; es como si le diera a este lugar un matiz premonitorio, ¿no crees? El caso es que paseaba yo por la orilla del río, echándome un pitillo antes de comenzar la dura jornada laboral, pensando en cuántos clientes estarían esperando su turno, si habría alguna tía maciza o si de camino al trabajo me toparía, como suele ocurrir a menudo, con alguno de esos indolentes soplapollas que se quedan de pie mirando el río como una vaca al paso del tren o vagando por los eriales de la entrada. Te conté que había gente que no podía pagar el viaje, ¿no? Pues aunque sea relativamente barato hay quienes no tienen la pasta; también están los que sí pueden y su paso es vetado por los que mandan, o no se atreven a dar el paso, o lo que sea; hay gente para todo. Ellos son en general los que echan raíces entre los guijarros de la orilla. Su problema es que Los Muelles ya es territorio comanche, alto secreto, nene; y no podemos permitir que quien llega hasta aquí salga tan tranquilo, demasiados se han escapado ya como para hacer que el gran jefe se mosquee, y filtre al mundo exterior lo que se cuece en esta olla así que no tienen más huevos que quedarse. El jefe es paradójicamente caritativo al respecto y les permite la estancia en las lonjas anexas a Los Muelles. No es que intente hacerse el buen samaritano; pero le divierte tener a una masa ingente de personas apiñadas en la orilla lloriqueando. ¡No te escandalices! Te dije que era un maldito cabrón.
Sin embargo ese día, en mi paseíto de rutina, no me encontré con ninguno de esos ceporros sino con el Pastor; es el barman de Los Muelles y le llamamos así porque se encarga de mantener en reclusión al “rebaño” del jefe. No le busques un sentido religioso. Hasta yo mismo formo parte del ganado, aunque con mis privilegios, faltaría más.

- ¡Eh, viejo!- me dijó,- ¿Has visto algún cliente sospechoso?
- Pues la verdad es que no he visto a nadie, ¿por qué?- le contesté.

En ese instante supe que algo grave pasaba; el Pastor no deja sola la barra de Los Muelles así como así. Se colocó a mi izquierda y sacó tabaco. Mientras yo rebuscaba en mi gabardina la caja de cerillas él me explicó el problema.

- ¿Recuerdas a un par de tipos que llevaste a la otra orilla e iban escoltados por la guardia de korps del jefe?
- Por supuesto;- le respondí,- para mí todos los clientes son iguales, pero es tan poco habitual que vengan bajo la tutela de alguien de dentro que es imposible no acordarse de ellos.
- Pues escucha esto.- dijo mientras le encendía el cigarro ,- Parece ser que esos tíos son los futuros yernos del alcalde; unos nobles venidos a menos que quieren acercarse al acogedor fuego del poder.
- ¿Qué tiene eso de especial?- le repliqué mirando en derredor por si había oídos indiscretos,- El alcalde no tiene ninguna autoridad aquí y lo sabes. Además, ni que fueran los primeros capullos de las altas esferas que pasan por aquí.
- Sí, pero estos son diferentes.- me dijo bajando la voz hasta quedar en un susurro,- el jefe les ha traído a la fuerza.

Lógicamente yo me quedé estupefacto. Hasta aquí hay una serie de leyes no escritas y el jefe se las estaba pasando por el forro de los cojones por algún siniestro motivo; seguramente un golpe de mano en el juego de poder.

- Tú mantén los ojos abiertos,- me dijo acelerando el paso en dirección a las luces de neón de Los Muelles,- se rumorea que el alcalde ha montado en cólera y ha mandado espías con intención de montar un cirio del carajo con antidisturbios, gases lacrimógenos y el copón.
- ¡Hum! Es posible, pero un asalto de ese tipo abriría una guerra larga y sangrienta.- contesté,- De todos modos ocúpate de lo tuyo; ya daré parte si llega sonido de sirenas desde el desierto.
- De acuerdo.

Y se fue apretando el paso. Todo era muy raro; el jefe si bien es cierto que solía juguetear con asuntos que no le competen, nunca se había atrevido a tanta audacia. Además con el rival de mayor peligrosisad potencial. El tema parecía demasiado político y de final incierto como para romperse demasiado la cabeza pensando; de todos modos poco podríamos hacer desde esta orilla el Pastor y yo, que somos los únicos fijos de la empresa a este lado del río; en el otro tienen potencia y personal más que suficientes para aguantar un asedio.
Apuré mi cigarillo y lo tiré al suelo pensando “bah, si nos entran con tanquetas que nos aplasten rápido y punto”, y me vine directo a la lancha silbando. Iba yo sacando la llave de contacto cuando oí unos ruidos extraños como si estuvieran revolviendo los departamentos de cubierta y una voz juvenil pero potente que maldecía y juraba en hebreo sin pudor alguno a ser descubierto. Me acerqué con curiosidad imaginando que sería alguno de esos tarados de los que te he hablado antes con pretensiones de navegar hasta la residencia robándome la barca; cosa por otra parte imposible, ya que soy el único de fuera que conoce la dirección entre la niebla.
De vez en cuando hay algún idiota que intenta pasar a nado sin saber que este río desemboca en una laguna de camino a la residencia y que el agua está helada. Nadie lo ha conseguido nunca. No tenía muchas ganas de aguantar a imbéciles y desde luego ningún supuesto espía del alcalde sería tan tonto como para montar ese jaleo dentro del único medio de transporte que llega hasta la residencia, así que me subí a la lancha y me aproximé con sigilo; el tipo estaba agachado trasteando con una lona que tengo bajo uno de los asientos del pasaje, precisamente el mismo donde estás ahora sentado, y mascullaba entre dientes. Tenía pensado darle un susto de muerte, pero aún a oscuras ví que tenía una espalda gigantesca y preferí ser ligéramente más sutil. raspé una cerilla para encenderme un filtro y elevó ligeramente la cabeza.

- ¿Qué cojones se supone que haces en mi barca, oh, idiota?,- le dije.

El menda se pegó un buen susto y casi se cae redondo sobre la lona pero después se quedó inmóvil, como si estuviera frito o mejor: pensando.

- Oye, ¿me vas a decir que coño haces tú aquí de una puta vez o no?
- Yo... yo sólo estaba buscando los remos.- me contesta el tío.
- ¿Remos? Pero si esto es una lancha motora, subnormal.- le solté yo cabreado al ver que, en efecto, existía alguien tan exageradamente cretino que me hiciera sorprenderme de ello.- Muy bien, como veo que no sabes lo que haces te dejaré que salgas de MI barca sin partirte la cara. ¡Ahora largo!

Entonces el tío se dio la vuelta de golpe aprovechando que ya estaba en el suelo para no perder el equilibrio y caer al agua. Lo primero que distinguí fue su cara; le reconocí al instante. Así es, al fin aparece nuestro esperado héroe de los huevos. Lo segundo que ví llegó parejo con sus siguientes palabras. En sus manos, como una estrella lejana, brillaba el destello metálico del cañón de una pistola.

-Vale, colega;, tira el cigarro y ponte al volante o como se llame con lo que se maneja esto. Vas a llevarme al otro lado.


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