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Hoy me he pesado; peso 62 kilos. Hace menos de un año pesaba unos 20 kilos más. Mis padres no se han apercibido mucho con el cambio, o al menos no me insisten demasiado al respecto; eso sí, hay gente que me ha visto y me ha confesado que se ha quedado asustada como si hubiera visto un cadáver, incluso en la oficina y eso que ya me conocían bastante delgado. Tampoco mis padres me pueden controlar desde la distancia, menos aún si no hablo con ellos ni con nadie entre semana y no estoy por la labor de darles la brasa; cuando estuve de baja por desidratación tardaron 4 días en enterarse, no quería chafarles las vacaciones, pero una vez más lo logré. Parece que haga lo que haga siempre hay alguien a quien le molesta o le preocupa; incluso mi madre me ha llegado a suplicar hace un par de lunes a las 6 de la mañana que no viniera a Soria, pero tenía que hacerlo. No me puedo permitir dejar el trabajo, aunque lo deteste es lo único que tengo.
Bien, ya estoy instalado en Soria y a espera de llevar el ordenata y de que me ponga el internet en casa las cosas van rulando muy bien. A diez minutos andando de la oficina, calefacción central, habitación grande con armario empotrado, cocina amplia, terraza, sala de estar gigante con dos sofás de esos para tumbarse y vaguear, una tela con DVD y un compañero de piso que casi nunca está y me nutre de DVDs y licores de plantas... llamémoslas exóticas, y que además es íntimo del dueño de un disco bar. La caja de ahorros, el cyber (provisional hasta que ponga internet), el telepizza, la zona de bares y las tiendas en un radio de 100 metros alrededor de casa. La única pega es que debe haber un bareto que pone la música a tope los fines de semana y no lo insonorizan ni a base de miles de denuncias, pero me la bufa, porque no pienso estar mucho en casa los fines de semana; o me bajo a Madrid o me vengo a Zaragoza.
Han sido unos días geniales; venía a escribir sobre el curro que me ha salido en Soria. La cosa está en que empezaré en Marzo finalmente, aunque aún tengo que encontrar piso. Los amiguetes, tan salidorros como siempre, me han sugerido que pille una compartido con tías ya que Soria está lleno de estudiantes, pero como que paso bastante. En ese aspecto ya tengo más de lo que necesito con diferencia, así que mejor un estudio para mí solo. Y tengo un cyber justo debajo de la oficina así que...
By Bob Esponja:
Aún sigo a bofetada limpia con el ordenata nuevo, metiendo y quitando programas, juegos, MP3ses ,etc. pero tengo a medio escribir algo que llevaba desde casi Semana Santa deseando colgar, es una conversación que me salió en el coche con una persona. Una de esas conversaciones que nada más terminarlas te das cuenta de que podrían haber sustituido a la del "cuarto de libra con queso" en Pulp Fiction.
Bueno, ya he vuelto de Madrid, del Expocomic ese... pocas cosas que contar: muchas pijaditas y tebeos del Guerrero del Antifaz, lo de siempre. Lo bueno es haber vuelto a ver gente a la que no veía desde hace exactamente un año, y lo malo (a pesar de todo lo ocurrido) es no haber podido ver ni de refilón a una persona en concreto; independientemente de lo sucedido se la echa en falta en jolgorios como este.
Acabo de estrenar ordenador y esta nueva burra rula que te cagas (la voy a llamar Lucille en honor a B.B. King), así que a estas horas estoy metiendo programillas, juegucos y pijadas a punta pala; ando ocupado y ni sé si saldré esta noche a echar una risas. Hay una fiesta Smirnoff en un bareto nuevo del barrio, un local bastante modernillo y elegante para el barrio donde está situado, y quizá acuda. Por cierto, si aún estáis a tiempo... no os compréis el PCFútbol 2005; es una putísima mierda.
Se dice que de la más olorosa mierda se saca el abono con el que crecen las más coloridas plantas.
El día 3 a mediodía nació mi espíritu.
Hace unos días maté a mi dios. Era un devoto creyente: lo rezaba constantemente, lloraba de alegría viendo su efigie, sacrificaba mis cosechas en su honor y peregrinaba a su templo cada luna nueva y cada luna llena, acompañado por un sol abrasador o por las más heladas tormentas, destrozando mi caballo por el camino, abandonando mis obligaciones por poder arrodillarme gustoso ante su brillante figura.
Pues eso... que como estoy vagueando cual cerdo en una piara, me voy a dedicar a rascarme los cojonzuelos un par de días.
En el principio estaba Carrillo, que molaba mucho y era calvo. Y fumaba. Después vino una catarsis cósmica en la izquierda (sí, otra más) y Carrillo se dió el piro dejando al mando del cotarro a Julio Anguita, un tipo bien intencionado bastante dotado para la dialéctica, pero sin demasiada contundencia política; o sea, que hablaba muy bien pero lo que planteaba o no convencía o parecía escasamente factible. El caso es que en aquellos tiempos sí había debates televisivos de verdad, y las discusiones entre Ansar de Zimmeria, Felipe el de los bonsais y el amigo Anguita eran entretenidos. Pero algo olía a podrido en Dinamarca y el Anguita se largó, no sin antes sufrir varios ataques cardíacos, seguramente provocados por una ingestión brutal de garbanzos y por saber que el futuro de la izquierda desunida iba a caer en manos de un tal Paquete Frutos, uno de los políticos más incapaces que haya hollado el planeta España. Aún así era una risa ver la información política en los telediarios, no por su calidad, sino por el soberano ridículo que hacían Borrell y Almunia, y por extensión todo el PSOE, en aquella campaña de 2.000. Tras la aplastante victoria de las hordas PePíticas, la izquierda sufrió una crisis que llevó al poder a Zapatero, otro tipo tan bienintencionado como Anguita, pero menos dotado para el debate y desde luego soberanamente aburrido desde un punto de vista televisivo. Si las películas de peleas son las más vistas de la tele no se debe precisamente a que la plebe se entretenga viendo a gente dándose la mano y hablando de lo que mola ser dialogante y tolarante y calmado y bla, bla, bla. A la puta masa lo que le mola es ver a Anguita invocando al fachería de Ansar, a Felipe llamando burriato a Carlos Fabra, o al Rajoy con el sarcasmo suelto.
Tenía ganas de colgar una ristra de lamentos sobre porqué he dejado de ver la tele y sobre lo mucho que han cambiado los gustos (y la programación televisiva en consecuencia) en apenas una década, hasta tal punto que le hacen a uno sentirse como un estereotipado viejo de 80 años de esos que dicen que "esto con Franco no pasaba" o "con Primo de Rivera llovía más". Me miro al espejo y casi me veo diciendo que "esto con Felipe didn´t happen" o que "con Valerio Lazarov teníamos tetas y culos". Y me pregunto dónde están ahora esos próceres de la cultura que hace un par de legislaturas decían que Telecinco emitía mierda como por un tubo, que ni tenía telediarios, que Oliver y Benji promovían la competitividad extrema, que los programas infantiles duraban un huevo y que los niños no hacían más que ver la tele en vez de estudiar y que había que censurar los desnudos en Ranma, aunque tuvieran tanta intención erótica como la de un mono sacandose un moco en un documental siestero de La 2.
Dado que mi unidad D:, o cacharro de los cedeses en lengua vernácula, se ha lesionado, he estado varios días sin ordenata; sin poder formatear, sin poder pasar el rato con juegucos y sin poder ver los cedeses de pelis guarras que muy amablemente me cedió el Antonio y que deben tener moho ya de lo poco que los he puesto (lo juro). El caso es que el mencionado cacharro de los cedeses ha sufrido una rotura fibrilar del ligamento cruzado anterior del prepucio izquierdo y se va a perder lo que queda de temporada, por no decir de la eternidad. Afortunadamente tenía la unidad E:, a la que podemos llamar "cacharro para grabar" y esta mañana, con la ayuda de un amiguete, he hecho una operación a susto o muerte para extirpar de la torre la unidad tumefacta y reimplantar en su lugar la que estaba sana. Así que (sniff) me he perdido el bodorrio real ese (sniff snuff). Eso sí, en el telediario de aluego he podido comprobar dos cosas, así a bote pronto y de un modo a la postre muy superficial.
Estoy hasta los huevos del puto ordenador, demasiadas horas entre formateos, descargas de actualizaciones e instalación de programillas varios. Es en momentos como este cuando uno recuerda la escena de Taxi Driver en que Robert de Niro se queda agilipollado mirando el borboteo de un vaso de agua con una aspirina efervescente dentro. Ese es el estado de mi cerebro ahora; efervescente, dan ganas de encerrarse en un centro comercial con un kalashnikov y emprendarla a tiros con todo el que se te ponga delante.Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/